12 de abril de 2010

El efecto paradigma: ¿Bueno o malo para una organización?


Por Maria de Jesús Rodríguez R. (*)


“El principio de la locura es creer que, haciendo lo mismo, obtendremos resultados diferentes”. Einstein


En los últimos años ha venido ocurriendo un fenómeno que puede afectar a las organizaciones en su desarrollo, incluso en su evolución, este fenómeno es lo que Joel Barker denomina el efecto paradigma.

Según Barker, este fenómeno consiste en “ajustar la información proveniente de la realidad a la percepción que se basa en arquetipos mentales, rechazando todo lo que no se acomoda a los paradigmas”.

En la mayoría de los casos las organizaciones basan sus actividades funcionales y estructurales en paradigmas y no permiten que se realice nada que no este enmarcada dentro de ellos. Joel Barker propone que partiendo de los paradigmas que se tienen dentro de la empresa podamos ver las ideas proporcionalmente mejores que puedan surgir incluso de los errores cometidos por los que hacen vida dentro de ella.

Cuando una organización es capaz de romper con sus viejos esquemas, cuando puede romper con sus paradigmas son bien interesantes los objetivos positivos, los resultados satisfactorios en que se pueden alcanzar en pro de la organización.

Por su parte Julie Bick en su libro “Paradigma” afirma que mientras las organizaciones tienen sus objetivos claros y son capaces de romper sus esquemas esto se traduce en beneficios para la organización. Una de las formas de ejemplificar como romper un paradigma lo tenemos en lo que la autora llama “Deje que los demás cometan errores”.

La autora plantea que cuando los demás cometen errores lo malo se puede traducir en bueno, en palabras simples las empresas tienen la mala costumbre que cuando algún empleado comete un fallo lo más inteligente es despedirlo como castigo del error cometido. Bick afirma que cuando se despide al empleado que comete el error se esta botando la voz de la experiencia, puesto a que si conservamos al empleado podemos lograr que no se cometan los mismos errores y podemos trabajar en nuevas ideas partiendo del error cometido.

Cuando una organización es capaz de ser flexible dentro sus paradigmas o simplemente romperlos puede obtener ideas más fructíferas para la empresa.

Finalmente otro ejemplo de paradigmas organizacionales podría ser el de la competencia. Bick plantea que si no puedes con tus enemigos entonces cambia el método. Las empresas tienen el paradigma de hacer lo mismo que su competencia pero mejorado y no es lo más sabio. La escritora nos dice que no hagamos lo mismo que nuestros competidores ya que no le estaríamos ofreciendo nada nuevo a nuestros clientes, compradores, consumidores, etc. También plantea que hay que cambiar los métodos, que tenemos que ser innovadores, tenemos que hacer algo nuevo.

Una organización para desarrollarse tiene que estar abierta a los cambios.



(*) Cursante del 10mo. período de Comunicación Social, mención organizacional, de la Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR)

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